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Salamanca. 13-11-19
UN MUNDO SIN BARRERAS

Autora: Lucia Montón Lozano

Activista por los Derechos Humanos

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Las personas con discapacidad conforman un grupo vulnerable que constituye una de las mayores minorías marginadas en el mundo. A nivel mundial, la OMS recoge que en 2017 más de 1.000 millones de personas padecían algún tipo de discapacidad, lo que representa alrededor del 15% de la población mundial. Estas tasas aumentan cada año debido al envejecimiento y al aumento de las enfermedades crónicas.

Por otro lado, constituyendo un sector de la población heterogéneo, tienen en común que, en mayor o menor medida, necesitan una protección particular en cuanto al ejercicio de los derechos humanos, pues desde siempre los han visto vulnerados en todos los ámbitos de su vida debido a la gran cantidad de barreras que les impiden su participación plena y efectiva en la sociedad.

Esta situación está cambiando progresivamente en busca de una sociedad más igualitaria. Un gran avance se produjo el 13 de diciembre de 2006 en Nueva York, día en el que la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó la Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad. Este nuevo instrumento jurídico estableció normas destinadas a proteger los derechos y la dignidad de las personas con discapacidad, por ello se propuso la búsqueda de una accesibilidad en todos los aspectos de la vida y la toma de conciencia social, basándolo todo en un principio de igualdad social.

España ratificó la Convención y el Protocolo en 2008 y para hacerlo efectivo se adaptaron y modificaron diferentes normas como la Ley de Igualdad de Oportunidades, no Discriminación y Accesibilidad Universal, en materia de Sanidad, en el Código Penal… Todo ello quedó teorizado, pero lo cierto es que en realida, no ha sido llevado a la práctica, debido a las medidas de austeridad adoptadas a consecuencia de la crisis económica que sufre el país. Estas medidas han afectado en especial a estas personas. La que más afecta genéricamente son los recortes en sanidad: las largas listas de espera, el racionamiento de los medicamentos, el deterioro de la calidad del material médico…

Esto no es todo, pues existen países en los cuales los derechos de estas personas se vulneran más. En 2014 Amnistía Internacional documentó casos de personas que sufren discapacidad mental o intelectual que se enfrentan a la ejecución o han sido ejecutadas. Estas condenas se dan en países como Japón, Pakistán y Estados Unidos, que practican la pena de muerte, infringiendo las normas internacionales que establecen claramente que quienes sufren discapacidad mental e intelectual no deben enfrentarse a la pena máxima. Sin embargo, esta discapacidad, en un número abundante de casos, no se identifica durante los procedimientos penales. Otro caso ocurre en Somalia donde, debido a sus más de 20 años de conflicto y la consiguiente falta de control y de civismo, las personas con discapacidad corren peligro de sufrir matrimonios forzados, violencia, violación y reiterados desalojos forzosos.

Por otro lado, dentro de la discapacidad, en todo el mundo las mujeres son un colectivo sometido a mayor discriminación, pues sufren una doble discriminación, basada tanto en su discapacidad como en el hecho de ser mujeres. A menudo, se enfrentan a prejuicios negativos, corren un mayor riesgo de ser estigmatizadas y hacen frente a desventajas desproporcionadas en comparación con el resto de la población. Un país que hace frente a esta desigualdad es Senegal, donde se ha creado una asociación de mujeres que se dedican a hacer sesiones de diálogo y actúan como defensoras para informar a otras mujeres de la comunidad, o programas de radio… Pero no es el único país que ha emprendido tales iniciativas, puesto que a lo largo de todo el mundo se están creando asociaciones y ONG, y las agencias de cooperación de los países trabajan con programas especializados para personas con discapacidad, y, dentro de estos, programas concretos para mujeres.

A lo largo de la historia las personas con discapacidad han tenido dificultades y se han enfrentado a diferentes barreras para vivir en la sociedad: barreras físicas, de actitud, de comunicación, políticas, programáticas, sociales, de transporte… pero poco a poco se están eliminando para conseguir una integración plena de estas personas en la sociedad, lo cual es necesario para poder vivir en un mundo basado en la igualdad y el respeto mutuo.

Debemos ser conscientes todos y cada uno de nosotros de que, en ocasiones, la discapacidad puede ser de nacimiento, pero en otras ocasiones pueden surgir acontecimientos como un accidente o una enfermedad que pueden provocar a cualquier persona sana una discapacidad tal como la ceguera o paraplejia, tetraplejia… Es decir, nadie está libre de tener una discapacidad.