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Exige dignidad

Cooperación al desarrollo

La lucha contra la pobreza es el objetivo final de la política española de cooperación internacional para el desarrollo. Las vulneraciones de derechos humanos son causa y consecuencia de la situación de pobreza por lo que toda política efectiva  de cooperación al desarrollo debe basarse en ellas.

Amnistía Internacional hace campaña para promover el enfoque integral de derechos humanos y demanda a las administraciones centrales, autonómicas y locales que cumplan con sus obligaciones de respetar, proteger y cumplir derechos humanos en el diseño de las políticas de cooperación al desarrollo y su posterior puesta en práctica con planes de cooperación basados en la legislación internacional. El objetivo final persigue integrar las normas y principios del sistema internacional de derechos humanos en los planes, políticas y procesos de desarrollo.

En Castilla y León, Amnistía Internacional trabaja para incluir el enfoque basado en derechos humanos (EBDH) en los procesos de cooperación al desarrollo. Para ello colaboramos con los agentes públicos y privados de la cooperación internacional castellanoleonesa:

  • Presentamos aportes y comentarios a las iniciativas de planificación estratégica de los organismos públicos de cooperación. Por ejemplo, hemos elaborado un documento con comentarios para incluir el enfoque de derechos humanos en el proceso de elaboración del Plan Director de Cooperación al Desarrollo 2013-2016

  • Revisamos la inclusión del enfoque de derechos humanos en los marcos normativos y las convocatorias de cooperación al desarrollo de ayuntamientos y diputaciones castellanoleoneses

  • Instamos y apoyamos a los actores no gubernamentales de la cooperación internacional al desarrollo de Castilla y León para que incluyan de manera efectiva el enfoque en derechos humanos en su actividad

 

 El 8 y 9 de noviembre de 2013 se organizaron unas jornadas sobre Enfoque en Derechos Humanos en la Cooperación al Desarrollo en la que participaron ponentes de alto perfil a nivel nacional y regional. Durante las jornadas se reflexionó sobre el papel de los derechos humanos en la Cooperación Internacional para el Desarrollo y los retos que se plantean en el nuevo contexto de la cooperación internacional y en el marco del nuevo Plan Director de Cooperación al Desarrollo de Castilla y León 2013-2016, recientemente aprobado.

Todas las ponencias están colgadas en Internet en este enlace.

 

 

Pobreza: la peor crisis de derechos humanos

Más de 950 millones de personas se acuestan cada noche con hambre; 1.000 millones viven en asentamientos precarios; Cada minuto muere una mujer por complicaciones derivadas del embarazo; 1.300 millones de personas no tienen acceso a una asistencia médica básica; 2.500 millones no tienen acceso a servicios sanitarios adecuados, y por ello mueren cada día 20.000 niños y niñas.

Las personas que sufren la pobreza están atrapadas en un círculo de exclusión, violencia, inseguridad y falta de voz.

Se enfrentan diariamente a amenazas contra su seguridad y la de su familia, y están sobreexpuestas a la violencia estatal y a la de los grupos armados. Probablemente su hogar, sus pertenencias y su medio de vida no están protegidos por la ley. No pueden acceder a una protección social mínima en caso de enfermedad, o de pérdida de su medio de vida. Las mujeres y las niñas están especialmente expuestas a la violencia y sufren un doble rechazo: tanto la familia como la sociedad las excluyen de los procesos de toma de decisiones y les niegan cualquier poder.

Con demasiada frecuencia, los tribunales, la policía, los organismos asistenciales, los servicios urbanos y el sistema educativo tratan a quienes viven en la pobreza con desprecio o indiferencia. Sus opiniones no se tienen en cuenta. Se reprimen sus esfuerzos por organizarse y no se les permite informarse de las cuestiones vitales para sus comunidades. Ya sea porque se les silencia deliberadamente o porque la indiferencia les hace enmudecer, el resultado es que no tienen voz.

Las vulneraciones a los derechos humanos causan y perpetúan la pobreza. Y la pobreza conduce directamente a esos abusos.

Pero los derechos humanos son la clave para salir de la trampa. Constituyen el único marco global en el cual todas las personas tienen derecho a obtener alimentos y agua, a la asistencia médica básica, a la educación y a la vivienda, a la igualdad de oportunidades, a un nivel de vida adecuado, a la seguridad, a vivir sin miedo, a participar.

Todas las personas tenemos derecho a vivir con dignidad.

 

 

Objetivos de Desarrollo del Milenio: Medidas a medias tintas

Los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), acordados por todos los Gobiernos del mundo en la Cumbre del Milenio de las Naciones Unidas del año 2000, son la principal respuesta global a la pobreza. Abordan cuestiones como la erradicación del hambre y la pobreza extrema, la universalización de la enseñanza primaria y la reducción de la mortalidad infantil, y definen los logros que la comunidad internacional espera conseguir para el año 2015.

Sin embargo, tal y como están planteados, los ODM son insuficientes y adolecen de importantes limitaciones. Establecen objetivos parciales, como reducir a la mitad el porcentaje de personas que padecen hambre, o reducir en dos tercios la mortalidad de los menores de cinco años, cuando en realidad los Estados ya se habían comprometido a cumplirlos años antes en varios tratados internacionales de derechos humanos.

También ocultan la persistente discriminación. La pobreza afecta de manera diferente a distintos grupos humanos, pero la manera en que se mide la consecución de los Objetivos no revela si la situación de las minorías y los grupos marginados se ha estancado o deteriorado. Los indicadores pueden reflejar que ha disminuido la mortalidad materna sin que las mujeres indígenas hayan experimentado ninguna mejoría. Puede haber aumentado la asistencia a la escuela primaria pero no la de hijos e hijas de migrantes.

Tampoco abordan los abusos generalizados contra los derechos humanos que mantienen a muchas personas sumidas en la pobreza, ni la violencia de género, ni la falta de acceso a la justicia.

Aun así, su problema principal es no prever la rendición de cuentas, ya que no cumplir los compromisos no acarrea ninguna consecuencia para los Gobiernos. Si se estableciera una vinculación más estrecha de los Objetivos con el marco de los derechos humanos, su incumplimiento sería algo más que el fracaso de una política o unos programas. Sería un incumplimiento flagrante de obligaciones legales. Sería una violación de derechos humanos.