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Mujer

Derechos de las mujeres

Amnistía Internacional de Castilla y León (AICyL) pretende garantizar que la Comunidad Autónoma de Castilla y León elabora y pone en práctica de forma sistemática una política de protección y promoción de los derechos de las mujeres y las niñas que se adecua plenamente a los estándares exigidos por el Derecho Internacional. Para ello, AICyL realiza investigaciones, acciones de influencia política y movilizaciones públicas, promoviendo reformas en la legislación y en las prácticas administrativas, relativas a la violencia en el ámbito familiar, a la violencia sexual, a la trata de mujeres, a los derechos sexuales y reproductivos y, en general, a la discriminación de las mujeres.

AICyL ha publicado varios informes de investigación sobre la situación de las políticas de protección de los derechos de las mujeres en la Comunidad, ha comparecido en las Cortes de Castilla y León para hablar sobre el tema y mantiene contactos constantes con todas las instituciones públicas de la Comunidad competentes en la materia.

AICyL también mantiene relaciones constantes de cooperación con otras organizaciones de defensa de los derechos de las mujeres. Ha organizado encuentros internacionales de derechos de las mujeres. Y ha puesto en marcha una red autonómica de solidaridad con defensoras de los derechos de las mujeres en todo el mundo, en la que personas y organizaciones pueden sumarse para proteger el trabajo de las defensoras, expresando su apoyo cuando el mismo se ve amenazado.

 

 

Mortalidad materna: morir demasiado joven, un escándalo de derechos humanos

Dos mujeres en recuperación después de dar a luz. El bebé de la mujer frente a la cámara no sobrevivió. Hospital Princess Christian Maternity, Freetown, Sierra Leona. © Kevin Hill

Cada año, quinientas mil mujeres mueren por complicaciones derivadas del embarazo y el parto, el 95 por ciento en países en desarrollo. Casi todas podrían haberse salvado con la atención médica adecuada.

Mueren en medio de terribles dolores en sus casas, intentando llegar al centro de salud o en un hospital al que llegaron demasiado tarde, o donde no recibieron a tiempo el tratamiento que necesitaban.

Estas muertes son reflejo del ciclo de abusos contra los derechos humanos que define y perpetúa la pobreza: privaciones, exclusión, inseguridad y falta de voz. Las mujeres mueren debido a la pobreza, la injusticia y la ausencia de poder en sus relaciones de pareja, en sus familias y en sus comunidades.

Más de un millón de niños y niñas quedan huérfanos de madre cada año. Cuando una mujer muere, su familia se empobrece aún más.

El coste de los servicios de salud y del transporte, o el mal estado de las carreteras, a menudo impiden a las mujeres y niñas pobres obtener la asistencia que requieren, especialmente en zonas rurales.

Los Estados deben garantizar que ninguna mujer fallece por no poder pagar la atención médica. La discriminación y la falta de atención por parte de los Gobiernos e instituciones constituyen una violación a gran escala del derecho de las mujeres a la vida y a la salud. Esta discriminación se reproduce en el ámbito familiar. Muchas mujeres y niñas son obligadas a contraer matrimonios en los que son tratadas como criadas y prisioneras en sus hogares.

Por otra parte, doscientos millones de mujeres no tienen acceso a métodos anticonceptivos o a información para controlar su fertilidad. Se les niega el control de su propio cuerpo. Una de cada tres muertes podría evitarse si las mujeres pudieran decidir si quieren tener hijos y cuándo tenerlos.

 

Mientras los Estados permanecen indiferentes, cada minuto sigue muriendo una mujer. Muertes inaceptables... y perfectamente evitables.