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Entrevista a Esteban Beltrán
Esteban Beltrán y portada del libro "Derechos torcidos".

DERECHOS TORCIDOS

Pistas para no conformarse con la verdad oficial


Esteban Beltrán sabe de lo que escribe. Su experiencia de 25 años trabajando por los derechos humanos en todo el mundo avala sus opiniones. Ha vivido en Reino Unido, Argentina y Ecuador además de su Madrid natal y ha formado parte de más de una veintena de misiones de investigación sobre la situación de los derechos humanos en países como Guatemala, Costa Rica y Panamá. Es también profesor de postgrado en seis universidades en materia de derechos humanos y desarrollo. Desde 1.977 dirige la sección española de Amnistía Internacional donde ha cogido una excedencia para dar a conocer su primer libro de ensayo “Derechos torcidos”.

En él, a través de doce capítulos y un diccionario de contenido sorprendente desmonta verdades no tan ciertas instaladas en nuestro convencimiento y nos reta a pensárnoslas otra vez. La política, los derechos humanos, la guerra la pobreza y las ONGs van pasando por sus páginas en un análisis documentado no exento de polémica

 

  • ¿Por qué decidiste escribir este libro?

Este libro es un intento de no conformarme con lo que estaba viendo después de veinticinco años de trabajo sobre derechos humanos. Es un gran inconformismo con lo que te han dicho, lo que te han contado, lo que te han indicado… y por lo tanto es una historia de descubrimientos. Cada vez que descubría un tópico saltaba una señal y escribía. Así durante cinco años. Este libro está escrito con la idea de dar al lector pistas para no conformarse con la historia oficial de los temas que trata.


  • ¿Quién es el que promueve estos tópicos que tú vas desmontando a lo largo de los doce capítulos del libro?

Depende de la naturaleza de cada uno de ellos. A veces nacen de forma diferente pero se consolidan por los gobiernos y la clase política en general. Por ejemplo. La transición española modélica y modelo para todo el mundo es un tópico porque en realidad ni fue modélica porque dejó a miles de familias en la indefensión más absoluta durante treinta años sólo para contar la democracia, ni fue modelo porque intento demostrar que en ninguno de los otros modelos que siguieron la transición española, aun siendo imperfectos, el olvido no fue animal de compañía incluso en modelos tan complejos como el de Sudáfrica. Ese es un tópico de la clase política


El de “la inmigración es un peligro” está construido por parte de una idea política de la inmigración como peligro y eso está hecho por parte de los gobiernos. La responsabilidad social corporativa está construida por las empresas, especialmente las que violan derechos humanos con apoyo o silencio de los gobiernos y luego hay algunos otros como todas las guerras siempre injustas que se han instalado en el cerebro colectivo que nace de la sociedad civil y responde a un sentimiento muy valioso pero en mi opinión, a veces el pacifismo a ultranza nos convierte en verdugos. Ahí pongo el ejemplo de la Segunda Guerra Mundial. La pregunta que hago al lector es ¿deberíamos haber negociado con Hitler cuando ocupó Polonia, Francia, teniendo lugar el holocausto judío? ¿Era el momento de negociar o de enfrentarnos con las armas? Yo siempre digo que todas las guerras son crueles, que todas son injustas en su desarrollo y en su término, pero el principio no siempre es así.

Esos tópicos han sido generalmente construidos por gobiernos consolidados, dramatizados o hechos superlativos por los medios de comunicación y líderes de opinión y al final la gente los asume como verdades absolutas.


  • ¿A estos doce tópicos le añadirías alguno más que se quedó en el tintero, quizás para una segunda parte?

Quizá hay uno que añadiría como final que es “las cosas no pueden cambiarse”. Al final el lector puede tener una sensación de agobio de que todo es mentira incluso en aquello que el creía y no hay nada que hacer. Y hay que decir que las cosas pueden cambiarse. Lo muestra la historia, aunque a veces lleve mucho tiempo.

Cuando hablo de la abolición de la pobreza por ley es la misma utopía que se pensaba hace doscientos años de la esclavitud. Todo el mundo pensaba que era una quimera, que siempre habría esclavos y señores. Algo parecido ocurre con la pena de muerte. Hace cien años sólo tres países la habían abolido, se veía necesaria para enfrentar la delincuencia.

Por lo tanto hay un tópico número trece que es las cosas no pueden cambiarse porque si pueden cambiarse si se cumplen tres condiciones. Una es enfocar bien hacia donde queremos cambiar, dos que la verdad sea elemento esencial del cambio y tercero la movilización de la gente. La gente es capaz de hacer cosas extraordinarias cuando está junta, yo lo se bien, y cuando está bien dirigida a presionar y cambiar las cosas. Cuando estas no cambian es cuando la opinión pública se adormece y deja de utilizar su poder de presión.


  • Estos cambios deseados ¿son posibles en un momento de crisis, y no sólo económica sino también de valores, o estamos en un momento en el que la desazón se puede apoderar de nosotros y dejarnos inactivos?

Yo no soy determinista, no digo que todo está escrito y las cosas van a ocurrir de una determinada manera, depende. Es esta situación hay un doble aspecto se presenta como un doctor Jekyll y Mister Hyde. Tenemos una situación muy peligrosa, una crisis financiera que deriva en económica que va a tener dos efectos, espero que de corto tiempo. Las políticas migratorias van a ser todavía más duras y los emigrantes van a sufrir violación de sus derechos, y estamos hablando de 200 millones de trabajadores emigrantes contando también refugiados y asilados. Por lo tanto los que están aquí van a ver vulnerados sus derechos y los que están en sus países van a ser víctimas de un aumento dramático de la pobreza y en consecuencia de violaciones de derechos derivados de ella.

También van a aumentar los ataques racistas y xenófobos al volverse las sociedades más defensivas y surgir el imaginario derecho a la prioridad porque vivo en un país. Prioridad a la salud, prioridad a la educación… una cuestión absurda que no existe en ninguna norma de derecho internacional, no hay derecho a la prioridad por el azar donde has nacido.

Pero también hay una serie de oportunidades. La primera es que en política e inmigración, en España, como en el resto de los países europeos, se empiece a documentar los incidentes racistas y xenófobos oficialmente. Es inaceptable que el racismo en España sea invisible oficialmente.

Segundo, creo que en el ámbito de libertades civiles hemos superado el lado oscuro de los años difíciles a partir de septiembre de 2.001 en los que para mucha gente las democracias han pervertido su nombre y su contenido pero no han logrado cambiar una sola coma en las normas internacionales de derechos humanos. Ahora con la nueva administración estadounidense y con la indignación, porque no olvidemos que cuando Obama firma el cierre de Guantánamo su estilográfica la mueve no sólo su convencimiento sino la indignación de mucha gente por la existencia de Guantánamo, es muy posible que se vuelva de ese lado oscuro a las imperfecciones de una democracia.


  • ¿Cómo va a vivir esta situación ese sector de la población que es la juventud que vive el futuro con una gran incertidumbre? ¿Qué papel juega y que relevos necesarios tiene que hacer?

Hay una gran oportunidad en el mundo que vivimos que la da Internet y las redes sociales. La movilización hoy dura 0,23 segundos que es lo que hace sprite en Google y esa movilización puede salvar muchas vidas y conseguir cambios legislativos importantes, es decir, la sociedad civil tiene un instrumento de movilización y comunicación como nunca antes en la historia y eso radicalmente influye en la gente más joven que es la que mejor domina estos instrumentos.

Claro está que estas nuevas tecnologías nos llevan también al peligro de vivir un intento de controlar, a través de políticas de protección de datos personales pervertidas la intimidad y la libertad de la gente. No hay que descuidarse a ese intento orweliano.

Como se ve en el libro yo no creo que exista la opinión pública así que por coherencia no me voy a arrogar ser portavoz de la juventud y lo que va a hacer pero hoy vivimos un tiempo en el que, no sólo la juventud sino cualquier persona, no va a poder decir yo no supe. Yo no supe ya no se puede decir. Se podrá decir estoy sobrecargado de información, que está manipulada pero la información, al menos en los países del norte, fluye a una velocidad de vértigo y todo el mundo tiene acceso a ella.


  • A lo largo de de tu libro haces alusiones a Dios en varios capítulos ¿esto se debe a un recurso del lenguaje o tiene una mayor intención?

No se debe a una visión transcendente, respeto mucho la libertad religiosa como parte de los derechos humanos pero no es algo que comparta. Planteo en el capítulo de las guerras como, aunque nos parezca increíble, la alusión a Dios se ha utilizado como un argumento, supuestamente de peso, en la guerra contra el terrorismo. Osama Bin Laden hablaba de los crímenes contra la humanidad como un acto sagrado contra los regímenes que atacaba pero unos días después cuando estaba en la catedral, antes de los bombardeos a Irak, Bush habla del bien y del mal y que Dios no prevalece neutral y está con nosotros. En el concepto de guerra contra el terrorismo Dios es muy poderoso como excusa. Luego menciono algunos regímenes teocráticos utilizan a Dios como forma de legitimarse, es el caso del régimen iraní.

Pero hay un tercer tipo de Dios. Yo mantengo y defino el mercado libre como el único fundamentalismo con poder global; que tiene su propio vaticano que es Wall Street, que tiene sus sacerdotes que son los economistas, que tiene sus dioses y que tiene sus mandamientos como por ejemplo equilibrar la balanza de pago, reducir los costes sociales. Entonces hago una comparación en la fe religiosa en Dios y la fe civil religiosa en los economistas y la economía. Más que un recurso del lenguaje es mostrar la influencia de la utilización de Dios en el poder y las políticas de estado.


  • Hay algunas afirmaciones tuyas que son comprensibles máxime cuando tú las avalas con una gran cantidad de datos pero otras son al menos sorprendentes como el capítulo en el que mantienes que no todas las guerras son injustas. ¿en algún momento la violencia está justificada?

Yo creo que la tendencia pacifista de la década de los sesenta hasta hoy es una de las buenas cosas que han ocurrido en el mundo, que haya sociedades civiles que se revelen ante cualquier guerra en cualquier lugar remoto del mundo es uno de los sentimientos humanos universales más admirables. Pero esta tendencia positiva no debe hacernos pensar que en ningún caso uno no debe oponerse excepcionalmente por las armas ante una situación, sabiendo que eso va a acarrear violaciones e injusticias a la población civil. Son momentos excepcionales en la historia, en general no deben existir las guerra no deben haber confrontaciones armadas sobre todo desde la segunda mitad del siglo XX en que mueren principalmente los que no combaten. Pero hay momentos en la historia en los que tienes que decidir no ser esclavo toda tu vida.

Pongo dos ejemplos, aunque habría más, uno es la resistencia a la ocupación nazi. ¿Es que la resistencia francesa no estaba justificada? ¿es que no está justificada en el Sudáfrica del apartheid una esclavitud en la que los negros vivían en reservas siendo el 80% de la población de 1.911 a 1980? Nelson Mandela, lo más parecido a presidente de la humanidad que hay hoy, intentó defender los derechos de su gente pero cuando mueren 67 personas en Soweto miles más son heridos cuando se manifiestan pacíficamente, alguien tiene que cambiar las cosas de otra manera. Pero insisto esto es algo excepcional y no puede extrapolarse a otra situación. Hay momentos en la historia en que hay que enfrentarse por las armas a una situación extrema. El derecho a la rebelión contra la tiranía no está solo en la Declaración Universal de Derechos Humanos está en la propia constitución de Estados Unidos.

Hay que apoyar a los movimientos pacifistas pero no siempre puedes negociar con tu verdugo si te quiere eliminar. Un ejemplo más actual sería lo que está haciendo la minoría Karen con la junta militar de Birmania. Los Karen están intentando no ser exterminados por la junta militar y ante esto algunos huyen y otros se enfrentan con las armas y es perfectamente comprensible hacerlo.


  • Pero una vez lanzados a esa resistencia armada habrá que tener mucho cuidado para no producir más sufrimiento que el que se trata de evitar.

Yo creo que en este momento hay unas normas bien claras. Matar a la población civil no se puede hacer tengas la razón que tengas. Yo digo que fue justo combatir a Hitler por las armas pero luego los aliados cometieron crímenes de guerra los aliados. El bombardeo de Dresde por parte de Churchill fue dirigido claramente, y está en su autobiografía, contra la población civil para llevarles el temor como política de gobierno. Eso es un crimen de guerra.


  • Y la justicia, después de la batalla, ¿no se pone siempre de parte de los vencedores y en contra de los vencidos, independientemente de quien es culpable?

No siempre. Creo que eso ocurría antes, ocurrió en Núremberg ocurrió en Tokio, pero después no volvió a ocurrir durante toda la guerra fría en que ningún jefe de estado o persona importante de un gobierno fue llevado ante la justicia durante cuarenta años. Fue a raíz de la caída del muro de Berlín en que por fin avanzó la justicia internacional y no siempre fueron a prisión los vencidos.

Todo el mundo entendió que era justicia universal cuando Pinochet fue detenido en Londres, por orden de un juez español, por crímenes cometidos en Chile. Seis expresidentes de América Latina están detenidos o procesados hoy por violaciones contra los derechos humanos. Charles Taylor en Liberia gente con mucho poder. Por primera vez se ha lanzado una orden de detención internacional contra un jefe de estado en ejercicio, Omar al-Bashir de Sudán y la protección que le están dando algunos gobiernos africanos es una de las mayores vergüenzas de ese continente. Es cierto que los poderosos del norte no suelen responder ante los tribunales pero aún así se han dado importantes avances.


  • Este libro es muy crítico con gobiernos, sistema de justicia, empresas pero al llegar al capítulo diez nos dejas desconcertados al ser crítico también con la ONGs.

Yo reivindico la independencia de opinar, me he criado en la independencia y la crítica en Amnistía Internacional y eso me parece importante mantener. Dicho esto creo que el movimiento de ONGs en España es un movimiento joven comparado con otras partes del mundo y necesita correcciones serias y una gran reflexión por tras razones. Una es que el dinero público llega a las ONGs, ahora con la crisis es probable que se reduzca esa cantidad, pero domestica a la sociedad civil, no puedes criticar a aquel que te da de comer. Y no sólo lo afirmo de las ONGs sino también de los sindicatos mayoritarios que reciben fondos del estado para la formación, ¿cómo van a arriesgarse a ser críticos?

Segundo. Si esto es así y es claro y las ONGs dicen: bueno en realidad en buena medida somos parte del estado, no hay problema pero debe ser claro que el estado está intentando quitarse la responsabilidad de los últimos de la fila; discapacitados, inmigrantes, jubilados incluso menores y los entrega a las ONGs y eso no está bien. Tú no puedes delegar la atención de los que más necesitan del estado a las ONGs.

Y tercer aspecto. Si tu aceptas dinero del gobierno, central o autonómico, para luchar contra la pobreza estas asumiendo que realmente no estás erradicando la pobreza. Por qué la mayor parte del dinero de la cooperación al desarrollo no va a los países más pobres y va a América Latina y no siempre aquí a los países más pobres, simplemente por motivos estratégicos y políticos. Tu tienes que tener todo eso en cuenta cuando aceptas el dinero y debe estar claro.

Yo hago una comparación entre la sociedad británica y la española. En Gran Bretaña de setenta millones de personas treinta y seis apoyan con dinero o movilización a las ONGs en España dos millones de cuarenta y uno La tendencia a recibir mucho menos del gobierno y más de la sociedad hace a unos mucho más críticos que a otros y también influye en tener una sociedad más o menos domesticada.


  • ¿No crees pues que las ONGs deban asumir el apoyo de proyectos que el estado no va a desarrollar?

Yo creo que deben gestionarlos el estado. Yo creo que la fuerza de las ONGs debería enfocarse, no en hacer proyectos concretos sino en conseguir que el gobierno tuviera políticas serias de erradicación de la pobreza y la movilización de las ONGs debería centrarse en eso y en defender los derechos humanos, en presionar al gobierno para un largo etcétera de causas. Ahora no va a eso. El gobierno central o autonómico te dice; estos son los países que quiero, estos son los proyectos que necesito, esta es la forma de justificar, mándame todos los recibos. A esto se reduce y sólo queda un 6% del dinero del estado que no va a proyectos dedicado a sensibilización. Yo creo que tenemos que ir a una sociedad mucho más movilizada. En la Web de la Agencia Española de Cooperación Internacional puedes encontrar todo tipo de planes de lo más exóticos pero reto a cualquier rector a que encuentre una sola evaluación. Tenemos que pasar ya de una evaluación de cuantas facturas hay y si el IVA está bien pagado a lo realmente importante que es: se está reduciendo con dinero público la pobreza o se están reduciendo las violaciones de los derechos humanos. Actualmente el debate es de justificaciones, de fotocopias y auditorías y encima no las hace el estado muchas veces sino que las hace la Fundación Lealtad que está formada por empresas. Por eso creo que es muy importante reivindicar la independencia y un cambio en el trabajo de las ONGs.


  • Vamos a entrar en una de esas reivindicaciones a las que tú dedicas un capítulo que es la pobreza. Haces al menos dos afirmaciones tajantes: la pobreza se puede erradicar y la pobreza es un delito contra los derechos humanos

El error es pensar que la pobreza es una desgracia del azar y esta no nace de la langosta ni generalmente se produce por los terremotos o los maremotos. La pobreza es una violación de los derechos humanos como el derecho al acceso a la salud, a una vivienda digna, al agua, a la educación o la tierra o la alimentación, que viene derivada de políticas y de personas concretas con nombres y apellidos, igual que la tortura.

Mantengo que la pobreza está secuestrada por la economía y los economistas. Toda la discusión sobre la pobreza tiene que ver con medidas económicas: agricultura, comercio justo, políticas de crecimiento y todo es voluntario y de ese secuestro y voluntarismo radica un lenguaje que está completamente alejado de los derechos humanos que es pobre absoluto, pobreza extrema, pobre subjetivo, pobre medio, pobre alto o pobre bajo. Eso que utiliza todo el mundo en el ámbito del desarrollo es una desgracia. Imaginémonos que en el caso de la tortura dijéramos lo siguiente: objetivos de erradicar la tortura en 2.015, haremos un gran esfuerzo económico y sólo la mitad de la población será torturada, sería inaceptable. Por qué lo aceptamos en el caso de la pobreza.


Las medidas económicas solo se pueden poner en marcha cuando esté recogida por ley la prohibición de la pobreza y el reconocimiento de los derechos.


Imagínate que yo tengo un delirio y decido no mandar a mi hija a la escuela. Yo le doy clases y la educo mejor en casa. Como el derecho a la educación está en el núcleo de la constitución, lo que se llama derechos fundamentales, vendría la policía y el fiscal y me obligarían a escolarizar a mi hija de inmediato.

En Sudáfrica enfermos del SIDA reclamaron ante el tribunal supremo y obtuvieron una sentencia favorable para tener medicamentos gratis por parte del gobierno porque el derecho a la salud está reconocido en la constitución surafricana.

Existe ya un mecanismo en Naciones Unidas aprobado en diciembre del 2.008 que es el protocolo al Pacto de Derechos Económicos Sociales y Culturales que empieza a dar instrumentos para que las personas que padecen el crimen de la pobreza tengan un lugar donde ir porque si tu eres torturado tienes un lugar donde ir, un juez al que acudir, puede que te hagan caso o no pero lo tienes pero si eres un palestino y te demolen la casa ¿a donde vas? Si porque el gobierno de Nicaragua a reducido sus presupuestos para educación no puedes enviar a tus hijos a la escuela ¿a quién acudes? Necesitamos jueces independientes en el combate contra la pobreza y no tanto economistas.


  • Finalmente, este libro puede dejar una cierta desazón, una sensación de impotencia ante la realidad abrumadora que presentas pero yo veo en el dos mensajes: uno es la apelación al pensamiento crítico como forma de seguir trabajando en el compromiso y otro la reivindicación de la utopia como instrumento para poder cambiar las cosas.

Este libro está cerca y lejos de la utopía, lejos porque cumplir las leyes internacionales fue un serio problema pero cerca porque estamos hablando de cumplir leyes que hace sesenta años eran iguales en la declaración universal de derechos humanos. Pero por ejemplo en la pobreza estamos desenfocados, sin reconocer que con la tortura en España hay un serio problema.

Yo creo que este libro puede contribuir a que la gente conozca el problema de una forma amena, que se piense otra vez las cosas. Este mundo es un mundo que merece la pena vivirlo pensando que hay muchas cosas que cambiar. Yo confío mucho en la gente, que tiene su capacidad de pensar y discernir, puede que al final no estés de acuerdo conmigo no importa, lo importante es que hayas pensado las cosas y espero que quien lo lea lo haga con la misma libertad con la que yo lo he escrito.

 


Fernando Armendáriz