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Salamanca. 30-04-19
LAS ARMAS PERDIDAS

La proliferación de armas es la fórmula del desastre para la población civil yemení: ya han sido asesinadas miles de personas, y millones más están a punto de morir de hambre como consecuencia directa de la guerra.

 

Autor: Fernando Arroyo Domínguez. Activista por los Derechos Humanos

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 “Después de que se haya criticado con razón a Estados Unidos, Reino Unido, Francia y otros estados europeos por suministrar armas a las fuerzas de la coalición y se haya relacionado a Irán con el envío de armas a los huzíes, surge una nueva amenaza letal. Yemen se está convirtiendo por momentos en un refugio para milicias respaldadas por los Emiratos Árabes Unidos (EAU) que prácticamente no rinden cuentas de sus actos”. Así declaraba Patrick Wilcken, investigador sobre Control de Armas y Derechos Humanos de Amnistía Internacional, a la luz de un nuevo peligro creciente en el conflicto de Yemen. Los Emiratos Árabes Unidos están entrenando, financiando y suministrando de forma absolutamente irresponsable armas occidentales a las milicias en Yemen; milicias, que por otra parte, no responden de sus actos ante ningún gobierno y están acusadas de crímenes de guerra y otras violaciones graves de los derechos humanos, que incluyen actos cometidos durante la reciente ofensiva a la ciudad portuaria de Hudaida y en la red de prisiones secretas en el sur de Yemen respaldada por EAU, tal y como lo recoge el documento de investigación titulado When arms go astray: Yemen’s deadly new threat of arms diversion to militias (Cuando las armas se extravían: nueva y mortífera amenaza de desvío de armas a las milicias en Yemen).

“Las fuerzas emiratíes reciben armas por valor de miles de millones de dólares de Estados occidentales y de otras partes del mundo, y se limitan a desviarlas hacia milicias en Yemen que no responden ante nadie y de las que se sabe que han cometido crímenes de guerra. La proliferación de estas fuerzas combatientes es la fórmula del desastre para la población civil yemení: ya han sido asesinadas miles de personas, y millones más están a punto de morir de hambre como consecuencia directa de la guerra”.

Países como Alemania, Austria, Bélgica, Brasil, Bulgaria, Corea del Sur, Estados Unidos, Francia, Reino Unido, República Checa, Sudáfrica y Turquía han estado suministrando recientemente armas y vehículos militares a los emiratíes a pesar de tener conocimiento de las graves violaciones a los derechos humanos que se les atribuyen a ellos y a las milicias que respaldan.

 Aparte del desvío y suministros ilegales de armamento, la EAU ha entrenado y financiado directamente a milicias, como el Cinturón de Seguridad y las Fuerzas de Élite, encargadas de dirigir una opaca red de prisiones secretas conocida como “lugares negros”. Desapariciones forzadas, detenciones a punta de pistola, simulacros de ahogamiento, descargas eléctricas, colgar del techo a las víctimas, humillación sexual, reclusión prolongada en régimen de aislamiento, provisión insuficiente de comida y agua y otras violaciones de derechos humanos, forman parte de este oscuro papel desempeñado por estas milicias y que organizaciones como Amnistía Internacional ya han documentado.

La conclusión que podemos sacar al respecto es que existe una clara violación del Tratado sobre el Comercio de Armas y la mayoría de los Estados que siguen suministrando a EAU están adscritos a él. A mayores, algunos de ellos, solo por el hecho de ser miembros de la Unión Europea o en virtud de su legislación interna, tienen la obligación jurídica de no suministrar armamento que esté siendo utilizado para cometer crímenes de guerra. Países como Dinamarca, Finlandia, Noruega y Países Bajos han anunciado recientemente la suspensión de las transferencias de armas a EAU. En este sentido, Patrick Wilcken afirma que “La próxima ronda de conversaciones de paz sobre el conflicto de Yemen es inminente, y los Estados proveedores de armas deben reflexionar detenidamente en cómo sus transferencias de armas siguen fomentando, directa e indirectamente, la comisión de crímenes de guerra y otras violaciones graves de derechos humanos. La proliferación de incontables milicias respaldadas por EAU está agravando la crisis humanitaria y entraña una amenaza creciente para la población civil”.

Pero solamente unos cuantos países han decidido parar la maquinaria de un comercio de armas valorado en miles de millones de dólares y  que alimenta el devastador conflicto de Yemen. Otros deben seguir su ejemplo y no formar parte de las terribles consecuencias que este negocio tiene sobre la población civil.