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Vigo. 17-01-17
Guantánamo, doble rasero para los derechos humanos

Amnistía Internacional Vigo convoca un acto de protesta el próximo sábado 21 de enero, de 11.30 a 14.00 en la calle del Príncipe es quina con Urzaiz) para exigir el cierre de la prisión de la bahía de Guantánamo en Cuba, que el presidente Barack Obama prometió llevar a cabo en enero de 2010 como muy tarde. La base naval está a punto de tener un nuevo comandante en jefe: el presidente electo Donald Trump ha declarado antes de su elección que mantendrá abierto el centro de detención y que “lo llenará de malos”.

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 En la actualidad, permanecen allí 55 detenidos, 45 de ellos sin cargos ni juicio. Los otros 10 han sido o están siendo sometidos a actuaciones de la comisión militar que no respetan las garantías procesales internacionales, que son vinculantes para Estados Unidos. Seis podrían de hecho ser condenados a muerte tras ser juzgados sin las debidas garantías.

 El 1 de enero de 2017 Estados Unidos ocupó su puesto, con un mandato de tres años, en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU. En el “manifiesto” electoral a favor de su candidatura, Estados Unidos prometió defender los derechos contenidos en la Declaración Universal de Derechos Humanos, cumplir las obligaciones contraídas en virtud de los tratados de derechos humanos y colaborar significativamente con los órganos de tratados de la ONU.

              Diez días después, el 11 de enero de 2017, se cumplió el 15º aniversario de las primeras detenciones en  Guantánamo, detenciones radicalmente contrarias a la Declaración Universal y a las obligaciones de Estados Unidos en materia de derechos humanos y a las recomendaciones de los órganos de la ONU que vigilan su cumplimiento.

     En estos 15 años, Estados Unidos se ha autoproclamado paladín mundial de los derechos humanos  mientras recurría a la tortura y a la desaparición forzada, en Guantánamo y en otros lugares. Además, se niega a llevar ante la justicia a los perpetradores de estos crímenes de derecho internacional.

Amnistía Internacional siguió pidiendo al presidente Obama, incluso en el breve tiempo que le quedaba antes de dejar el cargo, que cumpliera su promesa de poner fin a las detenciones en Guantánamo y si bien el número de presos ha disminuido, la promesa finalmente no se cumplió.  Aunque el anterior gobierno culpó al Congreso de bloquear la medida, la legislación y la política nacionales no son excusas legítimas –en virtud del derecho internacional- para que un país no cumpla las obligaciones contraídas en los tratados.


             No es probable que Estados Unidos aceptase esas excusas por violaciones de derechos humanos si las ofrecieran otros gobiernos. El resto del mundo no debería aceptarlas de Estados Unidos. Amnistía Internacional seguirá exigiendo al nuevo presidente que ponga fin a esta situación.